Boxeo y familia. Conociendo a Gabriel Maestre

(English version)

Son las 11 de la mañana y un calor húmedo y pegajoso lo invade todo. Cualquier movimiento en días así supone un esfuerzo para cualquiera y el buen humor no es fácil de encontrar. Sin embargo, una sonrisa nos recibe nada más bajar del jeep frente al hotel de concentración de los boxeadores en Vargas, Venezuela, sede del Campeonato Continental Americano de Boxeo.

Un hombre enfundado en un colorido chándal venezolano espera bajo el intenso clima tropical. Ese hombre tranquilo y amistoso es Gabriel Maestre, el último campeón Panamericano del peso Welter.

Tras un choque de manos y una breve presentación, Maestre nos guía hacia el gimnasio del hotel entre risas nerviosas. No le gustan demasiado las entrevistas. Pese a ser un auténtico campeón y todo un referente para la juventud venezolana, no está acostumbrado a los focos.

Su timidez desaparece en cuanto se calza el pantalón de boxeo y comienza a calentar para la sesión de fotos. Sus ojos, antes esquivos, se tornan ahora brillantes y convencidos mientras sus manos y pies vuelan en el gimnasio. Maestre está en su elemento.

A sus 28 años, el capitán de los Caciques de Venezuela es un hombre tranquilo. Conocedor de sus orígenes, los éxitos en el ring no le han cegado.  Hijo de un maestro de construcción y un ama de casa, Maestre nació y creció rodeado por sus 3 hermanos (dos chicas y un chico) en el popular barrio de “La Aduana” en Barcelona. “En el barrio siempre hay peligros, tiene sus cosas… pero el tiempo tranquiliza. En todos lados hay gente buena y mala”. La suya dice fue una infancia tranquila y feliz. “Yo jugaba a la pelota siempre con mis hermanos y amigos. Siempre me gustó el béisbol, que es muy popular aquí. Mis padres me inscribieron en un equipo que se llamaba Caimancitos. Pero luego vino el boxeo y ya no hubo nada más para mí”.

Fue su primo quien lo llevó al gimnasio por primera vez. Maestre tenía 13 años y reconoce que si no fuese por ese primo suyo que “lo sacó de las clases y lo inscribió en el boxeo” no sería quien es. Aunque no todo fue apoyo en los comienzos. Recuerda entre sonrisas emocionadas el disgusto de su madre cuando llegó casa con un ojo morado tras su primera pelea. “Me decía que no siguiera en el boxeo porque ahí se dan muchos golpes”, recuerda.

Tampoco a su esposa, a la que conoció en el colegio, le gustó la idea de ver a su marido sobre el ring. “Al principio no le gustaba. Pero cuando empecé a triunfar y a viajar a otros países cambió de idea. Ahora sabe que todo lo que tenemos se lo debemos al boxeo”.

KDLP-4115-2

Y vaya si ha triunfado. En el Campeonato del Mundo de 2013 en Kazajistán consiguió subirse al tercer escalón del podio y, el pasado mes, conquistó en Toronto los Juegos Panamericanos derrotando en la Final al cubano Roniel Iglesias. “Me sentí muy contento y feliz. Ser campeón Panamericano es un paso más hacia la medalla Olímpica. Y más aún ganándole a Roniel la final”.

La suya es una de esas relaciones complicadas. Iglesias es uno de los boxeadores más dominantes de los últimos años. En su palmarés luce un título mundial y unos Juegos Olímpicos. Maestre siempre ha estado a su sombra, es su “mayor rival en todos los torneos” donde va. Pero sin embargo esta relación es uno de los mayores motores de su progresión. “Él es mi motivación para entrenar. Desde que le gané en Toronto estoy más confiado. Cada vez que le pego a los sacos pienso en él. Es el que me puede ganar en cualquier torneo”.

La primera revancha la puede tener el cubano esta misma semana, en los Campeonatos de la Confederación Americana. Pero los ojos de Maestre hablan por sí solos cuando se le pregunta al respecto. “Es excelente que la competición sea en casa, en Venezuela. Ahora estoy para pelear y ganar al mejor del mundo. Cualquier boxeador que me quiera ganar tendrá que sudar mucho”.

Pero Iglesias no es el único peligro en el primer campeonato que junta a las estrellas de los tres programas de AIBA: la Serie mundial de Boxeo, AIBA Pro Boxing y AOB. “Va a ser una competición de mucha envergadura, seguramente más dura que los Panamericanos. Aquí venimos los mejores boxeadores del continente”.

Uno de los interrogantes en esta competición es la adaptación de los púgiles de APB y WSB al formato de 3 rounds. Maestre está tranquilo. “La adaptación no es demasiado costosa. En la Serie peleamos cada 15 días a 5 rounds, pero creo que pelear a 3 no es muy diferente.” Él ya ha demostrado en Toronto de lo que es capaz.

Cuando hablamos de boxeo y resultados su cara muestra concentración. El Aduanero es un hombre con una meta clara. Sus ojos, su voz, sus gestos… todo en él muestra que está concentrado y preparado. “Mi sueño es ser Campeón Olímpico” asegura. “Después de los Panamericanos, ahora toca buscar el cupo para Doha 2015 y luego ya empezaremos a hablar de Rio. Pero estoy muy motivado y muy bien físicamente.”

KDLP-4236-2

Uno de los pilares en los que se sustenta su paso adelante es la Serie Mundial de Boxeo y Caciques de Venezuela. “La Serie me ha hecho crecer mucho. La preparación, boxeando cada 15 días. El enfrentarme a rivales duros como Kazajistán, Azerbaiyán o Polonia me ha dado mucha experiencia”.

No sólo Maestre se ha beneficiado de la Serie Mundial. Venezuela ha conseguido los mejores registros en unos Juegos Panamericanos un año después de su participación en la WSB.

El welter siente además un peso especial. Se sabe capitán y responsable de los chicos jóvenes que integran la escuadra vinotinta. “Yo me motivo mucho para entrenar, e intento que mis compañeros también lo hagan. Soy el capitán y si yo estoy motivado ellos también lo estarán.”

Con tan sólo 28 años asume su gran responsabilidad con la tranquilidad de una persona hecha a si misma. “Es muy bueno que los Caciques estén en Venezuela. Somos un ejemplo para esos chicos que, como muchos de nosotros, se crían en los barrios. Estos jóvenes nos ven ahora peleando por nuestro país en la televisión nacional. Es algo bueno para la sociedad.”

Y es que si en algo han maravillado los Caciques en su debut es en el público que arrastran. La atmósfera en la sala siempre fue mágica. “Motiva mucho pelear en casa, cerca de la familia y los amigos. Con 30 millones de venezolanos pegados al televisor. Es algo maravilloso. Pelear por tu país es lo más grande”. Y el equipo respondió con una sensacional temporada en la que se quedaron a un solo punto de acceder a los playoffs por el título.

Boxeo y familia. Estas son las dos palabras que más repite Gabriel Maestre. Boxeo y familia. Esa es la vida del, probablemente, mejor boxeador venezolano actual. Un tipo tranquilo, sencillo, hecho a sí mismo desde abajo. Un hombre que sólo desea conseguir más éxitos para su familia y para su país.

Estos días en la casa de Gabriel Maestre se escuchará rezar, “mi mujer y mi madre son muy católicas y la noche antes de los combates siempre rezan mucho por mí”. Pero también se escuchará reír, “cuando vuelvo a casa después de una pelea mi hija se pone muy contenta. Nunca me dice nada si llego con un morado a casa. Ella es muy feliz”.

Boxeo y familia. Gabriel Maestre en estado puro.